Panecillos de leche

Una de las (muchas) cosas que echo de menos de mi infancia es la merienda. Ya fuese un bocadillo de chorizo o de paté, pan con chocolate, leche con magdalenas o un sandwich mixto, yo disfrutaba muchísimo de ese momento del día; un ratito tranquilo que mi hermano y yo aprovechábamos para ver en la tele los distintos puntos de vista ante la vida de Espinete y Don Pimpón o los campos de fútbol infinitos donde les tocaba jugar a Oliver y Benji… y así conseguíamos relajarnos y obtener la energía suficiente para estudiar, resolver los deberes del cole y finalizar la jornada con alguna que otra trastada.

Hoy día, que soy yo quien prepara la merienda para mi pequeña socia, a veces tengo que hacer verdaderos esfuerzos sobrehumanos para no sucumbir a la tentación de hacerme otro de esos “bocatas” para mí. Y es que los enanos son verdaderas “máquinas” quema-calorías, que necesitan energía a altas dosis para estar a tope durante toda la jornada y además, crecer a toda velocidad. Y observo a Ana, que se toma su merienda con tantas ganas, que no puedo dejar de recordar aquella sensación de mi infancia, aquel momento maravilloso de cada tarde.

Quién sabe…  quizá sea Ana la que, dentro de unos años, recuerde en su propio blog los bollitos de leche que su madre le preparaba para merendar cuando era pequeña…

Hoy compartimos una receta perfecta para esas meriendas de los minis. Estos deliciosos panecillos de leche, rellenos de cualquier-cosa, serán despiadádamente devorados por nuestras pequeñas fierecillas, sin ningún remordimiento. Les encantarán porque son ligeramente dulces y muy tiernos. Y por supuesto, aunque no seáis minis, si queréis disfrutar de una merienda calentita cualquier tarde de éstas de ciclogénesis, tenéis mi bendición.

PANECILLOS DE LECHE

Ingredientes (para 8 panecillos):

  • 500 gr. de harina de fuerza
  • 1 cucharadita de sal
  • 2 cucharadas de azúcar blanquilla
  • 1 sobre de levadura liofilizada de panadería
  • 200 ml. de leche tibia
  • 2 huevos para la masa
  • 1 huevo para glasear
  • 50 gr. de mantequilla derretida
  • un poco de aceite vegetal para engrasar

Elaboración:

    1. En un bol amplio, ponemos la harina, la sal y el azúcar, mezclando bien.
    2. En un bol aparte, disolvemos la levadura en la leche tibia y removemos. Transcurridos unos minutos, cuando la leche se haya enfriado, añadimos los dos huevos y batimos bien para mezclar todo.
    3. Añadimos poco a poco, removiendo con un cucharón de madera, la mezcla de leche, levadura y huevos, así como la mantequilla derretida, al bol de la harina, hasta que tengamos una masa blanda. Entonces, volcaremos la masa sobre la superficie limpia y amasaremos durante unos minutos (10 aproximadamente) hasta que la masa esté blanda y elástica.

  1. Ponemos la bola de masa en el bol aceitado, cubrimos con un poco de papel film o un paño limpio y dejamos fermentar la masa durante 2 horas aproximadamente, hasta que duplique su volumen.
  2. Transcurrido ese tiempo, volcamos de nuevo la masa en la superficie enharinada y la aplastamos suavemente para eliminar el gas que se ha creado en su interior durante la fermentación. Después, dividimos la masa en 8 trozos iguales y formamos 8 bolitas ligeramente alargadas.
  3. Colocamos los bollitos en una bandeja de horno (forrada con papel de horno) y hacemos un par de cortes oblícuos en cada uno con la ayuda de un cuchillo bien afilado. Dejamos de nuevo levar los bollitos, tapados con un paño, entre 30 minutos y 1 hora, hasta que hayan duplicado su volumen.
  4. Precalentar el horno a 190º, glasear los panecillos con huevo batido y hornearlos durante 15 minutos aproximadamente, hasta que estén dorados y al golpear la base, suene ligeramente hueca. Dejar enfriar al menos 10 minutos y ya están listos para servir. Son ideales recién horneados, aunque se pueden guardar bien envueltos y consumir, tostados, al día siguiente.

A tener en cuenta:

  • El levado del pan debe realizarse en una zona cálida, si elegimos una zona fría, tardará más tiempo en duplicar el volumen.
  • Si queréis disfrutar de estos bollitos recién hechos para desayunar, podéis adelantar parte de la preparación  la tarde anterior, y justo una vez hayáis dado la forma a los bollitos, podéis guardarlos en la nevera durante toda la noche. A la mañana siguiente, los sacáis, los dejáis levar durante 1 hora cubiertos con el paño, y al horno. Son deliciosos también para desayunar, acompañados de mantequilla y mermelada.

Espero que disfrutéis mucho de esta receta y si buscáis más ideas para meriendas infantiles, no os perdáis estos “Perritos Salchicha” o estos deliciosos “Crumble de Manzana” que hace unas semanas nos propuso Isabel. En mi blog también podéis encontrar alguna otra propuesta para merendar, como estos “Rollitos de Brioche y Nutella” o estos ricos “Muffins de chocolate y fresa”

Como siempre, si tenéis cualquier duda o sugerencia, no dudéis en dejarnos vuestros comentarios.

Muchas gracias por vuestro tiempo y ¡hasta la próxima receta!

Cristina Diánez comparte deliciosas recetas en su blog Guta Mamá, que escribe junto a su pequeña “socia” Ana, de forma cercana y con un toque de buen humor.

febrero 12, 2015

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2 Comments

  1. Responder

    Mónica t

    febrero 5, 2015

    tienen una pinta deliciosa!!, creo que me animaré a hacerlos porque mi chico es un auténtico fan de este tipo de bollitos.
    Un besote!

  2. Responder

    CRISTINA DIANEZ COLLADO

    febrero 19, 2015

    Hola Mónica,
    Ya nos contarás qué tal, pero presiento que tu chico se va a enamorar más todavía!!!
    Un besote y gracias por comentar.

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